El
Tiburón Ballena es el más grande de todos los tiburones y el pez más grande que
existe, el tiburón ballena es una de las vistas más dramáticas de los océanos.
Su gran tamaño, sus patrones distintivos y su enorme boca frontal lo hacen
inmediatamente reconocible y puede ser visto comúnmente vagando cerca de la
superficie en aguas tropicales y subtropicales de alrededor del mundo.
Características
El
vientre de los tiburones ballena es totalmente blanco, mientras que su dorso es
de un color grisáceo, más oscuro que la mayoría de tiburones, con multitud de
lunares y líneas horizontales y verticales de color blanco o amarillento, de
tal forma que se asemeja a un tablero de ajedrez. Estas manchas representan un
patrón único en cada espécimen, por lo que se utilizan para identificarlos y
para censar su población. Su piel puede llegar a tener 10 centímetros de
grosor. Su cuerpo es hidrodinámico, alargado y robusto, y presenta varios
resaltes longitudinales en la cabeza y el dorso. Su cabeza es ancha y aplanada,
y en sus laterales se sitúan dos pequeños ojos, detrás de los cuales están los
espiráculos. Su enorme boca puede llegar a medir 1,5 metros de ancho, capacidad
suficiente como para albergar a una foca nadando de costado, y en sus
mandíbulas se hallan multitud de filas de pequeños dientes. Tiene cinco grandes
pares de branquias, cuyas hendiduras son enormes. Posee un par de aletas dorsales
y aletas pectorales, siendo estas últimas muy poderosas. La cola de estos seres
puede medir más de 2,5 metros de lado a lado. En los tiburones ballena jóvenes
la aleta superior de la cola es más grande que la aleta inferior, en cambio la
cola de un adulto tiene forma de media luna, y es la que les proporciona la
propulsión. Sin embargo, el tiburón ballena no es un nadador eficiente, pues
utiliza todo el cuerpo para nadar, lo cual no suele ser frecuente en los peces,
y por ello se desplaza a una velocidad media de 5 km/h, una velocidad
relativamente lenta para un pez de tan enorme tamaño.
El
espécimen más grande del que se tienen grabaciones fue capturado el 11 de
noviembre de 1947, muy próximo a la isla de Baba, cerca de Karachi, Pakistán.
Medía 12,65 metros de largo, y pesaba más de 21,5 toneladas.[5] Sin embargo,
existen muchas historias de tiburones ballena más grandes, se mencionan
longitudes de por encima de los 18 metros, que, por otra parte, no son nada
extrañas en la literatura popular, pero no existen grabaciones ni pruebas
científicas que sustenten su existencia. En 1868, el botánico irlandés Edward
Perceval Wright, mientras veraneaba en las islas Seychelles, observó algunos
especímenes de tiburones ballena, y aseguró haber visto ejemplares de más de 15
metros de longitud, e incluso alguno que sobrepasaba los 21 metros.
En
una publicación de 1925, Hugh McCormick Smith describe a un tiburón ballena de
enorme extensión atrapado en una trampa para peces de bambú de Tailandia en
1919. El tiburón era demasiado pesado como para desembarcarlo en tierra firme,
pero Smith estimó que su longitud era de al menos 17 metros, y que su peso
rondaba las 37 toneladas, aunque más tarde se exageraron estas cifras,
llegándose a afirmar que medía 17,98 metros y que pesaba 43 toneladas. Incluso
han habido avisos de tiburones ballena de 23 metros. En 1934, un barco llamado
Maurguani se topó con un tiburón ballena mientras navegaba por el sur del
Océano Pacífico, y le golpeó, lo que hizo que quedara bloqueado en la proa del
barco, se cuenta que medía 4,6 metros por un lado del barco y 12,2 metros por
el otro. De todos modos, no existe documentación fiable sobre ninguno de estos
hechos, por lo que siguen siendo poco más que “leyendas marinas”.